domingo, 11 de septiembre de 2011

Pan con aceite

Alguna vez, de pequeño en Argentina, mi madre tuvo una vez la ocurrencia de poner aceite de oliva a una ensalada, algo muy inusual porque no abundaba por allí y era muy caro. Me resultó horrible, muy fuerte e incomible.
Cuando llegué a Andalucía, una de las cosas que primero me sorprendió fueron las plantaciones infinitas de olivos en el campo. Un paisaje increible porque los olivos están dispuestos en una retícula perfecta que va subiendo y bajando las ondulaciones y crea un efecto muy impresionante.

Uno de esos primeros días fui a desayunar a un bar con mis nuevos compañeros andaluces y muchos de elllos pidieron pan con aceite. Simplemente echaban el aceite en el plato, y luego aplastaban el pan contra él y se lo comían. Por dentro me acordaba de la ensalada de mi madre y se me retorcía el estómago. No podía concebir tomar ese aceite así, en estado puro y junto a un café con leche.
Pero poco a poco el aceite de oliva fue haciendo su trabajo. Y hoy, tras 20 años en España, es una de las bases de nuestra alimentación. Freimos y cocinamos todo con aceite de oliva, y yo, cuando no puedo resistir la tentación, me hago un café con leche con pan y abundante aceite de oliva. Sencillamente me parece un manjar.
Quizás sea un símbolo, pero en el pequeño jardín de casa tenemos un arbol en el centro. Aunque no sea esta zona de las más adecuadas, el pobre se defiende bien. Saben que árbol es? Sí, es un olivo.

Por cierto, ya he desayunado mi yogur con muesli y un té, pero ahora me han entrado las ganas de un café con leche con pan con aceite. Me lo voy a hacer ahora mismo :)


Abrazo a tod@s!
j

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