Otra vez el verano ha llegado. Y sigue aquí la misma opresión... Sï, ya sabéis a lo que me refiero, la consabida fuerza de gravedad.
Si sumamos la fuerza de gravedad a la fuerza de la crisis que también nos oprime, entonces el resultado es que no podemos más que arrastrarnos a ras del suelo casi como las hormigas.
Claro, la opresión de la crisis es pasajera, pero la de la gravedad parece que estará por mucho tiempo, digamos algunos miles de millones de años.
Creo que cuando nos sentimos afligidos por cualquier asunto del día a día, no sería malo tomar cierta distancia y pensar en esta otra verdadera opresión, opresión milenaria o más bien millonaria con la que llevamos lidiando desde que nacimos. Por cierto, la única etapa en la cual disfrutamos de un efecto atenuado fue cuando estábamos flotando en el líquido amniótico... ¡Qué tiempos aquellos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario