En su vuelta al capitalismo, Rusia se supera a sí misma retrotrayéndose casi al tiempo de los zares. Ahora a las chicas de Pussy Riot, que irrumpieron fugazmente en una iglesia ortodoxa e hicieron una performance de crítica hacia Putin, les han caido 2 años de condena por gamberrismo!!!
Es evidente que Putin, forjado en las artes del espionaje y los turbios manejos del KGB, mueve todos los hilos de este país, que ha puesto la marcha atrás sin ningún complejo. Ahora la iglesia ortodoxa, como toda iglesia, es funcional al poder político, y juntos, han instalado un sistema de nacionalismo e intolerancia que no admite críticas y que se está convirtiendo en una losa difícil de remover. Las pobres Pussy Riot pagarán su impertinencia con dos años de su juventud en la carcel.
Por cierto, como la rectitud debe ser amplia y de largo alcance, ayer el Tribunal Supremo de Moscú ha dictado otra sentencia dando la razón al Ayuntamiento de la ciudad, y ratificando así la decisión de éste de prohibir las marchas del Orgullo Gay por 100 años. Alguien podría ver la noticia como positiva, diciendo que las marchas se han permitido a partir del año 2112. La justificación de la prohibición es que la marcha puede producir desórdenes...
Que pena de país. De la utopía comunista al conservadurismo recalcitrante sin escalas.

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